Todos nos manifestamos en el mundo tal como nos vemos a nosotros mismos. No subestimes el poder de la aceptación y la reconciliación contigo misma, cara a cara. Se trata de verte tal cual eres y valorar cada centímetro de tu cuerpo, de saber escucharlo y cuidarlo. Mírate a los ojos y reconoce todo lo que hay en ti.
Deja de ser una propiedad y elige ser tu prioridad. Busca estar cada día más cerca de lograr la vida que deseas. Establece una relación inteligente contigo misma, evitando andar por las nubes o sobreexigirte con imperativos irracionales. Usa tu diálogo interno para apoyarte y no para anularte.
Cuídate, descansa, ejercítate, camina, respira y recarga las pilas. Comprende que nadie lo hará por ti; tú eres la única responsable de tu bienestar y felicidad. Aprende a escuchar las necesidades de tu cuerpo y tu mente, y responde a ellas con amor y compasión.
El amor propio no es egoísmo, es una necesidad fundamental. Cuando te amas y te cuidas, puedes dar lo mejor de ti a los demás. Encuentra tiempo para tus pasiones, rodéate de personas que te apoyen y te inspiren, y no tengas miedo de poner límites cuando sea necesario.
Recuerda que el amor propio es un viaje continuo. Cada pequeño paso que des hacia la autoaceptación y el autocuidado te llevará a una vida más plena y satisfactoria. No esperes más, empieza hoy. Reconoce tu valor, celebra tus logros y, sobre todo, ama cada parte de ti misma. ¡Hazlo ahora!